
No sé si lo recuerdo o me lo contaron, pero cuando era chiquita mi mamá me decía dame la mano para cruzar la calle. Y yo le decía… no, no te la doy. Te la presto. Porque darla me sonaba a darla, sacármela y darla. Pero dar una mano, ¿no es un poco eso? Dar una mano a alguien es mucho más que hacer un favor. No es dedicarle minutos que te sobran o prestarle una remera que no usás. Es darle una parte tuya. es darte vos. Dar la mano es aferrarte y aferrar al otro. Cuando el Mundo se vuelve un abismo y todo se cae, tus manos no se aferran a algo. Se aferran a alguien. Alguien que no te deja caer. Cuando vos diste tu mano, ya no hay forma de soltarla. Ya no es tuya, está unida a la del otro. Las dos manos son una. Las manos nos unen, nos suman. Cuando damos la mano, dejamos de ser yo para ser nosotros. Mi mano ya no es mia, es tuya o nuestra. Nunca voy a soltarte la mano, pase lo que pase.

El Adiós Rex 2010: Gastón Dalmau

Sos demasiado bueno para ser verdad,
no puedo quitar mis ojos de ti.
Tocarte sería como tocar el cielo,
tengo tantos deseos de abrazarte.

Con esas CHUZAS locas y con esa carita, y con ese pantalón blanco… YO te daba hasta el infinito y más allá (para ser suave…).

